Acabo de ver uno de los capítulos de la quinta temporada de “The Wire”, lo que significa que mi fe en el periodismo no ha sido precisamente espoleada, sino sacudida a palos. Con ese ánimo, me lanzo a ver el Telediario de mediodía en TVE. Hubiera dado igual si hubiera hecho lo mismo con cualquier otro canal nacional. Hoy es 25 de diciembre, día de Navidad. Ya sé lo que me voy a encontrar en la pequeña pantalla, pero tal vez influenciado por “The Wire” no puedo evitar sentirme indignado por la utilidad que se le da a la que también es mi profesión, por ver a qué se reduce el trabajo en torno a la información: tópicos, atonía, ausencia de investigación, falta de ganas -y posiblemente de recursos- por buscar historias que realmente aporten un valor al espectador.





