
Tras el último RRPP&Tweets, me hice el firme propósito de abundar en algunos de los temas que salieron a flote. Uno de ellos fue el de los contactos. Para mi sorpresa, lo que pensaba que era obsesión exclusiva de los consultores de comunicación y los gabinetes de prensa, resultó ser un problema compartido también por los periodistas. Ahora bien, cada gremio busca lo opuesto, y tengo que decir que a menudo ninguno lo pone fácil para dar con el otro, sobre todo en el caso de la prensa. A fin de cuentas, pocas cosas hay con más datos de contacto que la firma de un comunicado de empresa: gestores de la cuenta, teléfonos (incluido el móvil), correo electrónico y hasta dirección postal.

Photo credit: alvimann from morguefile.com
En el RRPP&Tweets, alguno de los invitados comentó lo difícil que le resultaba encontrar información útil en las páginas web de las empresas por las que se interesaban. Con frecuencia, no se da con un área de prensa que pueda presumir de llevar ese nombre. Cuando existe, tampoco es común localizar datos de utilidad básicos sobre la compañía, incluida su dirección y teléfonos, o sus cifras de negocio actualizadas (facturación, número de empleados, oficinas, países en los que está presente, etc.). Y qué decir del contacto de prensa: salvo honrosas excepciones, el periodista se enfrenta a menudo a direcciones de correo electrónico que empiezan por “info@”, o a formularios que nadie responde. Por motivos que a mí también se me escapan, muchas empresas prefieren ocultar quién es su director de comunicación (si lo tiene) e incluso no decir qué personas gestionan la cuenta en su agencia de comunicación. Como freelance, he vivido esa experiencia frustrante. Ahora bien, ¿se han dado cuenta los periodistas de ellos tampoco suelen facilitar su contacto, ni a las empresas ni a los lectores?
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