h1

Ponte en mi lugar (y viceversa)

3 marzo 2010

votar

Un buen amigo periodista me proponía esta semana un tema para un nuevo “post”: las agencias de relaciones públicas y el “spam”. Acostumbrado como está, desde hace muchos años, a recibir diariamente decenas, si no cientos, de correos electrónicos con notas de prensa adjuntas que ni le van ni le vienen, mi amigo me comentaba lo desesperante que puede llegar a ser entrar a formar parte de la base de datos de una agencia que, llegado el momento de distribuir los comunicados de sus clientes, se limita a poner en copia oculta (algo que no siempre sucede) a toda su lista de contactos antes de pulsar el botón “Enviar”.

El resultado lo resume bien un vídeo que lleva tiempo circulando por internet y que nos plantea, a los que nos ponemos a este lado tan polémico de la barrera, a reflexionar sobre las necesidades de los periodistas y a encontrar vías más eficaces y menos intrusivas de hacerles llegar nuestros mensajes.

Sin duda, el problema del spam de notas de prensa ha llegado a una situación extrema por varios motivos, y el primero de ellos es porque los canales digitales nos han permitido llegar a más medios al mismo tiempo y a menor precio que en la época en que los comunicados se gestionaban, sobre todo, a través de fax o de correo postal. Quiero creer que no soy tan mayor, pero tal vez me equivoco, porque yo he vivido la transición del sobre al mail con nota de prensa, por no hablar de cuando eran las revistas y los periódicos los que te rechazaban las imágenes en formato digital y te recordaban que, si no se las enviabas en diapositiva, no les valían. Por ésta [pausa para hacer el símbolo de la cruz con los dedos pulgar e índice y darles un besito] que eso me lo dijeron a mí más de una vez, entre los años 2002 a 2004.

Solucionar este problema requiere de mucha empatía, es decir, de nuestra capacidad para ponernos en el lugar del otro. Un ejecutivo de una agencia que sepa ponerse en el lugar del periodista aprenderá a tener en cuenta varias cosas:

–        que no es lo mismo cubrir temas para el público general que para un público especializado o profesional (o sea: no me mandes notas de plataformas de CRM para contact centers si escribo de ciencia y tecnología en un medio generalista de gran consumo)

–        que si un periodista recibe una media de entre 100 y 200 notas de prensa diarias, tiene que ser muy relevante la información que le envías para que le llame la atención entre tanta morralla

–        que si un periodista recibe de la misma empresa notas anodinas una vez tras otra, terminará clasificando como spam la dirección de correo de la que proceden los comunicados, y el día que le mandes esa información tan relevante e importante, pasará como en el cuento de “Pedro y el Lobo”: que nadie te hará ni puñetero caso

–        que en un mundo donde prima la velocidad y la inmediatez, las notas de prensa masivas pierden valor porque te llegan a ti al mismo tiempo que a tu competencia, y a nadie le gusta escribir de lo mismo que otros cincuenta medios.

Ahora bien, no seamos injustos. Es muy fácil fustigarse porque tenemos las espaldas anchas y, a estas alturas, soportamos todos los golpes. Volvamos a practicar al juego de la empatía. Si ponemos al periodista en el lugar del ejecutivo, descubrirá cosas interesantes:

–        que el número de medios de comunicación, pese a la crisis, es tan elevado, que elaborar una lista manual y no automática de envío llevaría tantas horas de trabajo que, en muchas ocasiones, se tira por la calle de en medio y se aprovecha un listado anterior que, potencialmente, se mandó a periodistas del mismo perfil

–        que aunque nos gustaría dirigirnos uno a uno a periodistas y bloggers, personalizando el mensaje más allá del “Estimado/a Fulanito” de los sistemas automáticos de envío, nos suele faltar el tiempo necesario para ello

–        que pese a que la nota de prensa ha sido muerta y enterrada en numerosas ocasiones en los últimos 10 años, sigue siendo un instrumento eficaz que muchos periodistas te demandan cuando les planteas un tema o bien como base para la publicación express de una noticia (sí, el famoso “corta-pega” que tan de moda está por motivos de sobra conocidos), o bien como documento cuya lectura pausada determinará si hay chicha para preparar un tema o no

–        que el que a veces se trabaje bajo la presión de que un comunicado poco relevante obtenga un resultado relevante lleva a intentar llegar al máximo número de gente posible, porque “a más contactos, más probabilidades de dar con alguien interesado”.

Dejo para otra ocasión las acotaciones necesarias para cada uno de los puntos anteriores, porque vaya por delante que no trato de justificar las malas prácticas profesionales, sino de aclarar que no siempre se actúa por ignorancia, sino más bien por impotencia.

Lo que tenemos, al final, es un conflicto que parece imposible de resolver entre los intereses de unos y las necesidades de los otros. Las agencias queremos llegar a todos los que consideramos potenciales interesados, y los periodistas desean que su actividad no se vea bloqueada por ese caudal incontrolable de mails, muchos acompañados de llamada telefónica. Es la batalla entre la gestión de las fuentes de información y el deseo de convertirse en una de ellas. Hagamos un esfuerzo por desterrar los malos usos, pero también por aprender del otro para mejorar la relación entre dos mundos que están condenados a entenderse.

Share/Bookmark

Anuncios

4 comentarios

  1. me pongo muchas veces en vuestro lugar. me consta que vuestro trabajo es jodidamente ingrato y por eso os respeto a diario y no soy de esos periodistas que te contestan borde al teléfono o no te contestan a un email personalizado.
    sin embargo, estoy seguro que se me pasan muchos tenemos interesantes en mi bandeja de entrada, porque por mucho que me esfuerzo por seleccionar los mails, hay días que por tiempo me resulta imposible… y me apena.
    y sí, lo reconozco… hay veces que me paso el día entero sin coger el teléfono. estoy por poner en el contestador un mensaje que diga: “Sí, he recibido tu nota de prensa y la miraré con calma y ya te contesto” y “Sí, he recibido la convocatoria y le preguntaré a mis jefes si ven interesante que acudamos al evento”. ¡Dios, qué pesadilla!


    • Gracias por el comentario, neo. Y me consta que, en el lado de la prensa, uno de los problemas más serios en estos momentos son las plantillas tan cortas y la falta de tiempo para lidiar con la cantidad de trabajo que tenéis por delante. Así, lidiar con tanta cantidad de notas de prensa, llamadas y demás se hace prácticamente imposible.


  2. Información Bitacoras.com…

    Esta anotación ha sido propuesta por un usuario para ser votada en Bitacoras.com. Para que el proceso finalice, deberás registrar tu blog en el servicio….


  3. […] mala praxis, pero también una espada afilada que amenaza con caer sobre la cabeza del consultor. Tenemos que conocer al otro y ponernos en su lugar antes de rugir por el teléfono, como hemos tenido que soportar en más de una ocasión, como si fuéramos miembros de una casta […]



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: