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Los empleados también arriesgan

1 mayo 2010

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Admiro a aquellas personas que persiguen un objetivo -lícito, claro- en la vida y ponen todo su empeño y esfuerzo por alcanzarlo. Aplaudo a aquellos que arriesgan su dinero para poner en marcha una iniciativa sin otra cosa garantía que su propia voluntad de trabajar. Me quito el sombrero ante los que no se arredran ante las dificultades ni antes de dar el primer paso ni después de avanzar quinientos. En definitiva, considero la figura del emprendedor como un ejemplo para el desarrollo de la sociedad, de la economía y del crecimiento personal. Pero cuidado, porque a veces caemos en la tentación no sólo de considerar al emprendedor como sinónimo de empresario (y no, no son lo mismo), sino también de ponerlo a salvo de todo mal y situarlo moralmente en una posición más elevada que el trabajador por cuenta ajena.

Todo lo anterior viene de la lectura, hace una semana, de una entrada en el blog Desencadenado, de Borja Prieto. En su post “Lo que ganas y lo que vales”, ponía un ejemplo para demostrar que si un trabajador le cuesta a su empresa más que el beneficio que ayuda a generar, empezará a olerle la cabeza a pólvora. E iba más allá: recordaba a los que viven anclados en la queja por su situación laboral que siempre tienen la opción de ser dueños de su destino montándoselo por su cuenta y arriesgando como hicieron otros. Remataba: “Ellos [los emprendedores] asumieron el riesgo, y como premio se llevan la mayor parte del valor. Tú has elegido la seguridad, y tienes a cambio la mayor parte del trabajo”.

Foto: J. M. Molina

Recomiendo leer con atención la entrada, pero asimismo animo a leer el debate generado después en la zona de comentarios. Al margen de ciertos planteamientos simplistas, algunas reflexiones merecen una profunda meditación. Yo ya he dicho qué pienso de los emprendedores, y estoy de acuerdo en que si la balanza entre lo que generas y lo que cuestas se inclina de este último lado, tienes todas las papeletas para que tu empresa prescinda de ti, lo que no tiene por qué ser una cuestión personal, sino más bien del día a día del negocio. Ahora bien, considero lo siguiente:

  • No podemos plantear las cosas de forma maniquea. Si el emprendedor es el bueno, ¿el empleado es el malo, el cobarde que no se atreve a montar un negocio por su cuenta? Hacen tanta falta emprendedores como personas dispuestas a trabajar con ellos para sacar adelante sus proyectos.
  • Un trabajador por cuenta ajena también invierte y arriesga, sobre todo en un país donde mucho más del 90% del tejido empresarial son pymes sin la solidez ni la capacidad de una gran multinacional. Muchos empleados, de hecho, apuestan por proyectos noveles de dudoso futuro para poner en ellos su esfuerzo y dedicación con el objetivo de sacarlos adelante. No son socios ni accionistas, pero apuestan la supuesta estabilidad de un empleo en una compañía de mayor solvencia por un futuro más ilusionante. Que alguien se atreva a decirles -o a decirme- que viven asentados en la, porque también exponen.
  • Si eres un emprendedor con trabajadores a tu cargo, ¿piensas que son unos cobardes por preferir trabajar por cuenta ajena a emprender? ¿Es en gente así a quien vas a confiar el funcionamiento de tu negocio?
  • Considerar a tus empleados como un coste y no como un activo puede ser síntoma de varias cosas, pero habitualmente lo es de dos: o tienes un problema económico (no rinden lo suficiente, o no te alcanza para pagarlos), o tienes un problema estratégico (tu empresa es tuya y tus empleados sólo son un mal necesario al que no quieres implicar en tu proyecto más allá de una línea roja).

Que conste que no me gusta la autocompasión, ni apoltronarse en la queja, ni la inactividad como actitud vital. Pero no nos pasemos con ciertas afirmaciones. La realidad tiene demasiadas lecturas y recovecos como para dividir cualquier cuestión en dos

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3 comentarios

  1. Sr. Molina. Ya de por sí, el término emprendedor está mal aplicado en la mayoría de casos. Me explico. Haber ahorrado 40.000 euros y montar una franquicia del Tea Shop no es ser emprendedor, es montar una franquicia. Heredar el negocio familiar y continuar trabajando en él no es ser emprendedor, es continuar con el negocio familiar. Estudiar odontología y abrir una consulta no es ser emprendedor, es abrir una consulta.
    Emprender es algo más y muchas veces no tiene ni siquiera que estar relacionado con “montártelo por tu cuenta”.
    A mi modo de ver, también son emprendedores muchos trabajadores por cuenta ajena. El investigador que continúa arañando becas en un laboratorio es un emprendedor. El operario maquinista que ve como desde hace años la fábrica ya no es la misma, pero se aferra a que “vendrán tiempo mejores” es un emprendedor. El maestro que aún trabajando en el sector privado remata una oposición y empieza de cero con una plaza provisional en un colegio rural a 40 kms de su casa también es un emprendedor. El periodista que decide apostar por una publicación que está empezando, sin ninguna garantía.
    Formas de emprender hay muchas. Lo que pasa es que nos hemos acostumbrado a ver a demasiados Masters, con títulos en Institutes, que se piensan que por haber leído “Cómo montar una empresa” y conocer al subdirector de una sucursal del Santander las tienen todas consigo para tener una pyme de éxito.
    Emprender es algo más. El emprendedor-empresario es otra cosa. Es tener una idea que aún no han tenido otros. Y no sólo eso. Es tener el conocimiento para sacarlo adelante, para saber aprovechar los momentos buenos y conocer cómo salir de los tiempos malos. Es saber gestionar los recursos o, al menos, saber poner en las manos adecuadas los mismos. Y después de una idea, otra y otra, para seguir siempre avanzando.


    • Exacto. Hay mucha “prostitución” del lenguaje para manejar los términos a nuestro antojo y convertirlos en lo que no son. Emprender es un concepto tan amplio que algunos terminan aplicándolo a lo que no es, variando el sentido y afectando al que no encaja en la nueva definición. Por cierto: vivir siendo un quejica es un fastidio, pero eso de que la queja ante una situación determinada es una expresión de debilidad se está convirtiendo en un argumento recurrente y falaz (olé la palabra) de muchos empresarios que no asumen responsabilidades.


  2. […] This post was mentioned on Twitter by Bomarzo and Carlos Molina, Mireia Ranera San. Mireia Ranera San said: Comprometerse y apostar por un proyecto también es arriesgarse. Post @molinaguerrero "Los empleados también arriesgan"- http://ow.ly/1FLUP […]



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