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El curioso caso del periodista y el mendigo

18 mayo 2010

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A estas alturas de la película, todos conocemos la historia: el día 12 de mayo, horas antes de que el Atlético de Madrid disputara en Hamburgo la final de la Europa League contra el Fulham inglés, el periodista Manolo Lama realiza una conexión en directo con Noticias Cuatro para describir el ambiente en la ciudad rodeado de hinchas atléticos. En una sorprendente decisión, opta como recurso por mostrar cómo el grupo de aficionados que lo acompaña ayuda con su limosna a un indigente que habita en uno de los puentes de la ciudad para mostrar la solidaridad de los seguidores del club colchonero. Ante la cara de sorpresa del mendigo, al que nadie preguntó si le importaría que su cara y su situación personal se retransmitieran en España, los aficionados, bastante más interesados en pasárselo bien y en armar juerga que en asumir otro tipo de papel para el que no han viajado a Alemania, comienzan a echar en el platillo de las limosnas algo más que monedas o billetes (que también): bufandas, un teléfono móvil e incluso una tarjeta de crédito. En plató se ríe la ocurrencia, y Manolo Lama tampoco detiene el despropósito en que se ha convertido el directo.

Esa misma tarde, internet bulle con las críticas al episodio, que se recrudecen a la mañana siguiente. En YouTube hace horas que está disponible el vídeo que reproduce la situación, y los blogs de Nacho de la Fuente y Adolfo Suárez, entre otros, se encargan de difundirlo. En Twitter se exigen explicaciones y se pregunta directamente a Elena Sánchez, directora de contenidos de Cuatro, si no va a haber una disculpa. A primera hora de la tarde del día 13, llega su respuesta. Asume que debe pedir perdón por Lama porque su responsable es ella, aunque señala que la voluntad del periodista “no era perjudicar, hacer daño ni molestar a los espectadores”. Aunque reconoce que “un directo no justifica un error” Lama “sabe que fue de mal gusto”. Aunque un poco tarde, Elena, que siempre contesta, estuvo a la altura.

La nota de prensa que publicó Cuatro incide en lo anterior: Manolo Lama reconoce “que se ha equivocado”, y que “nada más lejos de su intención que menospreciar al mendigo”. En el informativo de mediodía, sin embargo, la reacción de Lama es más suave. “Parece que hay gente [a la] que le ha molestado”, afirma, como si le sorprendiera lo sucedido, y se justifica señalando que a sus hijos los educa en la “solidaridad”.

La conexión con el mendigo fue un error por varios motivos. El primero, que no puedes controlar lo que va a hacer una masa de hinchas en un directo. Eso lo sabe –y lo ha sufrido- cualquier periodista deportivo. El segundo, más grave, es que nadie pidió permiso al mendigo para convertirlo en protagonista de la información. En España, eso es una infracción del artículo séptimo, párrafo 5, de la Ley 1/82 de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen. Pero como estamos en Hamburgo y no en España, no pasa nada.

Lo triste, pese a todo, es la explicación ofrecida en antena, porque no refleja verdadero pesar, sino sorpresa ante el hecho de que “algunos” se sintieran molestos y a los que el periodista envía, como compensación, “un beso”. Manu Carreño, que le interrumpe continuamente para dar argumentos que justifiquen lo sucedido, contribuye a ello. La reacción es lógica cuando esa forma de hacer periodismo se ha asentado en la radio y la televisión sin apenas consecuencias hasta la fecha. No hay arrepentimiento ni el reconocimiento de que fue una mala idea, sino una actitud delicadamente defensiva que concluye de la peor manera por parte de Carreño: “En Neptuno sí se rieron: se mandaron besos, abrazos, se dieron dinero, se dieron tarjetas de crédito…”. Claro que sí, que no decaiga la broma. El Ministerio de Industria ha abierto expediente informativo para estudiar si se ha producido una infracción del artículo 57.1 de la Ley General Audiovisual. Puede que todo quede en nada, y que sirva con las disculpas. No será así para el mendigo, que se llama Kalle y al que lo sucedido, desde luego, no le hizo ninguna gracia.

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5 comentarios

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Best Relations, Carlos Molina. Carlos Molina said: Nueva entrada: "El curioso caso del periodista y el mendigo" http://ht.ly/1MpDk […]


  2. Lama pidió permiso al mendigo antes de conectar en directo. El tema se ha sobredimensionado porque detrás de todo esto está la dirección de deportes de la cadena tras su fusión con Telecinco, había que desacreditar a los Manolos como fuera. El mendigo en sí ni está ofendido ni indignado: está encantado con la fiesta y se llevó a casa los cuartos, aquí hay mucha gente que se la coge con papel de fumar.


    • El comunicado de Cuatro no menciona en ningún momento que Lama pidiera permiso al mendigo. Si fue así, algo cambia el asunto, desde luego, aunque no el mal gusto de la conexión. Si alguien ha querido aprovechar el incidente en beneficio de oscuros intereses de cara a la fusión entre las dos cadenas, es otra cosa, pero dudo que a Lama le incitaran a hacer ese directo pensando en colársela después por motivos de otra índole ajena al periodismo. Sobre la opinión del mendigo, me remito a lo que he leído en Periodismo Humano, aunque ha habido otros medios se han hecho eco de sus declaraciones. No sé si cuentas con otros datos para confirmar que esta persona estaba encantada con lo que pasó.


  3. he estado unos dias en eeuu y he podido ver como se hacen los directos desde la calle para la television aqui y los camaras y periodistas son en extremo respetuosos con la identidad de las personas.
    primero: si van a grabar en la calle, por la acera, y no es una situacion de ‘breaking news’, tienen que haber solicitado permiso al ayuntamiento.
    segundo: si es un directo y quieren hacer los clasicos ‘canutazos’, previamente y sin camaras grabando, habran tenido que acordar con los transeuntes si quieren hablar o no, si quieren que se diga su nombre o no. aqui nadie te ‘asalta’ microfono en mano.
    tercero: en muchos casos, si estan grabando un reportaje por la calle, se llega a acordonar la zona en la que se estara grabando, para evitar que las personas que no quieran aparezcan en el plano que se esta grabando.
    cierto es que en el pais de la libertad se cuida quizas en exceso el asunto de los datos personales y la intimidad de las personas (un adulto no puede fotografiar a ninos jugando en un parque, ni aunque entre ellos esten sus propios hijos).
    un abrazo neoyorquino.


    • Gracias por tu comentario. Aunque pueda uno pecar de escrupuloso, toda precaución es poca con este tipo de temas. De hecho, aquí también se deben seguir las mismas normas.



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