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Consejo para periodistas: di “no” a la agencia cuando quieras decir “no”

28 julio 2010

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Querido periodista:

Tanto si eres veterano como si acabas de empezar en la profesión, seguro que conoces a qué nos dedicamos los consultores en relaciones públicas. En efecto, somos los que te mandamos notas de prensa, los que te llamamos por teléfono para proponerte un tema que consideramos interesante, los que te invitamos a acudir a la presentación de un producto o servicio, e incluso somos aquellos con los que tienes que hablar cuando necesitas determinados datos o las declaraciones de un directivo o personaje concreto. Sin entrar en la opinión que tengas formadas de nosotros, me gustaría darte un consejo que también puede considerarse una petición: aprende a decirnos “no”.

Foto: Simon Howden

A la mayoría de las personas les cuesta decir “no” por motivos de educación y buenas costumbres. Un “no” rotundo puede interpretarse como una expresión grosera, como una falta de educación, como un cierre de puertas injustificado. A menudo, así es. Pero si cuando un consultor de comunicación se pone en contacto contigo y trata de conocer tu interés sobre el tema del que te va a hablar tú contestas con un “tal vez” o con el más típico “pásame información por mail y lo vemos”, no creas que la historia se va a acabar ahí aunque tu intención fuera decir “no” y tu tono de voz diera pistas acerca de ello. El consultor volverá a llamarte y a interesarse por el asunto, y además lo hará justificado por ti. Cuando eso suceda, no recurras al manido “no recuerdo de que me hablas” o al famoso “no me llegó el correo, ¿podrías enviármelo de nuevo?”. Y menos aún: no digas que “seguramente” irás a esa rueda de prensa a la que sabes que no acudirás o aceptes nuestra invitación a conocer a una determinada persona para no presentarte a la cita el día concertado. Nuestros clientes entienden mejor el desinterés del periodista que la supuesta incapacidad del ejecutivo de cuentas para llevarse a tomar un café a un profesional con el que había quedado previamente.

Antes de llegar a este punto de tensión, en el que el consultor querrá apurar sus opciones de atraer el interés del periodista, y el periodista no sabrá como desembarazarse de él, te recomiendo que pienses lo siguiente:

  • Cuando un consultor se ponga en contacto contigo, déjalo que te introduzca el tema acerca del que te quiere preguntar. A menudo, y si lo ha hecho bien, tardarás menos de un minuto en saber a dónde quiere llegar, y te llevará un instante darte cuenta de si te interesa o no, e incluso de si el tema es competencia de otro compañero.
  • Si el tema te interesa, poco hay que decir: pide más información si la necesitas, o pregunta directamente al consultor para que te amplíe detalles.
  • Si el tema cae lejos de tu jurisdicción, dilo de inmediato. Ayudarás al consultor a orientar sus futuras llamadas a quien corresponde, y te asegurarás de que no te den la paliza con asuntos que no te interesan nada. Restarás spam.
  • Si el tema no te interesa, no tardarás en darte cuenta. Pero dilo. Di “no”. Puedes optar por ser seco y tajante, o por ser algo más delicado (“no lo veo, lo siento”; “ya hemos hablado de eso, no podemos volver a tocar el tema tan pronto”). Si dejas una puerta abierta, aunque el consultor intuya que es sólo por quedar bien, la llamada o el correo volverán a repetirse.
  • En cualquier caso, piensa en el consultor como un aliado y no como un enemigo que te da la brasa como los que llaman para vender cursos de fiscalidad, servicios de acceso biométrico, catálogos de bombillas (¿a vosotros no os pasa?) o planes de telefonía móvil. Sí, a veces podemos ser pesados, e incluso tendrás todo el derecho a declararnos “non gratos” cuando nos saltemos las reglas de las buenas relaciones interpersonales, pero te recomiendo que conserves contactos y empresas representadas. Nunca se sabe cuándo te hará falta conseguir una información de la compañía más insospechada.

Tu tiempo es importante y escaso. Adminístralo con sabiduría y ayuda a administrarlo. El consultor también trabaja, y un “no” a tiempo puede ser más valioso que un “déjame que me lo piense”.

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4 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Querido periodista: Tanto si eres veterano como si acabas de empezar en la profesión, seguro que conoces a qué nos dedicamos los consultores en relaciones públicas. En efecto, somos los que te mandamos notas de prensa, los qu…..


  2. Yo era de esos: “Envíamelo por mail y lo miro con tiempo”, “Estoy trabajando en algo parecido y puede interesarme”, “Apúntame que sí voy en un 90%”, etc… Ahora soy mayor, estoy más seguro de mí mismo y ya me atrevo a decir “NO”. Y como diría Berto-Madreteresa: “Di no, pero siempre con una sonrisa”.

    Ahora bien. Hay que ser justos también con los periodistas y nunca hacer preguntas del tipo “¿A que es interesante?” o “He pensado solo en vosotros, ¿qué te parece?”. So sorry, pero si me haces valorar que la integración de los sistema Unix en la red de un cliente de tu cliente ha hecho que mejore sus resultados y has “pensado” en mí, corres el riesgo de que te conteste sinceramente: “Chato, te ha caído un hueso y ese tema es una M*****”… Pero siempre con una sonrisa. 🙂


    • Amén a eso, hermano. La verdad es que pasarse de listo o hacerse el “súper-colega” también me produce cierto rechazo. Aunque te diré una cosa: si la técnica comercial de “es muy interesante, ¿verdad?” se utiliza, es porque a los que la usan les funciona. Hay preguntas retóricas como ésta que no requieren respuesta, y cuando la damos, tiende a ser “sí” por costumbre. Cambiar las normas puede ser muy liberador. Recuerdo que hace poco, una chica en moto me pidió sitio en un paso de peatones para salir a la calzada. “¿Me permites?”, me preguntó muy educada con la moto en marcha y la rueda en mis pantalones. “No”, le contesté. Y se tuvo que esperar a que el semáforo se pusiera verde. Fue liberador. Pero siempre con una sonrisa, claro que sí.


  3. […] nuestra labor es estar en contacto con el periodista, y si éste nos elude por correo electrónico (y ya he dicho en alguna ocasión anterior que prefiero un no al silencio), lo intentaremos por teléfono, y si no, por una red social. ¿Por qué? Porque tanto tu propia […]



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