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¿Por qué las relaciones públicas son “el lado oscuro”?

19 enero 2011

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El periodismo tiene encanto, ¿verdad? Pese a todas sus miserias, pese a toda la precariedad que lo envuelve desde el principio de los tiempos, y pese a la manipulación que a veces lo domina y al carácter panfletario que puede llegar a adoptar, el periodismo tiene un indudable atractivo para el gran público. El periodista asume la triple labor de informar, formar y entretener; su actividad permite la denuncia de situaciones injustas, la crítica del poder y la alabanza de los ciudadanos ejemplares. Además, está en contacto con lo noticioso y con los personajes de moda. También viaja mucho -o eso es lo que muchos creen- y recibe un trato privilegiado por parte de los que le temen. Ésta es la imagen idealizada que muchos tienen.

Desde dentro de la profesión, las cosas son muy distintas, aunque eso no impide el error de encorsetar en prejuicios otra profesión con la que se convive a diario y de la que el resto del mundo apenas sabe nada (mi madre, sin ir más lejos): el consultor de comunicación y relaciones públicas. Para muchos periodistas, el consultor vive en las sombras, agazapado tras cubos de basura en callejones oscuros esperando a que pase el plumilla de turno para engatusarlo con su verborrea y sus regalos, para que haga la vista gorda e ignore la infamia, o para ofrecerle una versión distorsionada de la realidad con la que confundir su juicio. Ese mundo de tinieblas, maligno, que supuestamente atrae con sus malas artes al “periodista-jedi”, es “el lado oscuro”.

 

Aspecto idealizado de un consultor de comunicación, agazapado a la caza de periodistas incautos - Foto: Carlos Molina

El periodista-jedi ha sido educado en los valores más puros que existen: la verdad, la dignidad, la justicia… Su misión es combatir el mal con su bolígrafo/ordenador/móvil/cámara/láser sin buscar otro premio que la mera satisfacción del deber cumplido, sabedor de que, en este oficio, los únicos que viven bien son los que controlan el negocio, los senadores apalancados en sus poltronas de Coruscant, que nunca han tenido que jugarse el físico ahí fuera.

Sin embargo, el periodista-jedi se verá tentado en su camino por un ejército que habita el lado oscuro de la fuerza: antiguos renegados que se sintieron atraídos por la vía rápida hacia el éxito y la prosperidad que les prometía el mundo de engaño al que representan. Venden historias ficticias a los periodistas-jedi, corrompen su inocencia con obsequios, trato preferencial y viajes exóticos y, cuando detectan a uno hastiado por las decepciones de su carrera, lo captan para la secta.

De una forma muy parecida a lo anterior es como algunos periodistas ven a los que nos situamos en “el lado oscuro”. En efecto, el mundo de las agencias de comunicación y los gabinetes de prensa está lleno de antiguos periodistas que recalaron en este territorio después de no encontrar sitio en el periodismo, o tras ser tentados con ofertas económicas y promesas de crecimiento más alentadoras que los bajos salarios y la precariedad que, de forma endémica, se vive en el mundo de los medios. Toda exageración descansa sobre una base de verdad. Pero de la misma forma, toda exageración es una distorsión de la realidad. Ni todo es tan turbio, ni se trata de un mundo de color de rosa para el periodista desengañado.

Somos los propios consultores los que terminamos aceptando hablar de “el otro lado” o “lado oscuro” por cuatro motivos: por añoranza de lo que fuimos, por reconocimiento de los pecados de nuestro trabajo o por hacer un guiño cómplice y halagador al periodista, que suele preferir sentir cierta superioridad hacia el mundo de las relaciones públicas. Lo sé, falta una razón más. Es la ironía. Qué mejor manera de combatir los prejuicios que haciéndolos propios para bromear con ellos.

Entre falsas ideas y malas prácticas le hemos dejado puesto este sambenito a la profesión que ejerzo sin que nos importe demasiado. Dame pan y dime tonto. Confieso que, desde el otro lado de la barrera, yo también miraba con recelo el mundo de los gabinetes de prensa, más por desconocimiento que por animadversión. Tengo amigos en la prensa que, buscando empleo, rechazaban de plano la posibilidad de probar suerte en el mundo de la comunicación para empresas. “Sólo en última instancia, o si me veo muy desesperado”, me han dicho. ¿Debo entender, según ellos, que yo también estaba desesperado cuando ingresé en el mundo de los Sith de la comunicación?

Edward Bernays, el padre de las relaciones públicas modernas, nunca pensó en este trabajo como algo de lo que sentirse avergonzado. De hecho, su esfuerzo se dirigió a definir el alcance de la profesión dentro de un marco ético y, sobre todo, válido para la sociedad. Las empresas y las organizaciones también son entidades de comunicación, y las relaciones públicas les ayudan a ser más transparentes, a contar mejor su actividad (con su enfoque, es cierto, como hacemos todos), así como a establecer cauces de diálogo con la sociedad, ya sea a través de los medios de comunicación, ya sea de forma directa, como nos permite en la actualidad internet y el ámbito de los medios sociales.

Por parte de agencias y gabinetes de prensa, sigue siendo necesario desterrar conceptos y formas de desarrollar este trabajo que resultan reprobables, y de las que alguna vez he hablado en este blog. Por parte del mundo del periodismo, sería fundamental que la enseñanza de las Relaciones Públicas forme parte de la formación teórica del periodista, al menos para los que procedan del entorno universitario. Apoyo la apología de la enseñanza universitaria sobre Comunicación que hacía meses atrás Juan Pedro Molina Cañabate en Original Community Manager. Y voy más allá: el estudiante de Comunicación (el Periodismo es sólo una rama, ojo) debe conocer ese mal llamado “lado oscuro” para aprender sus posibilidades y sus límites, de forma que pueda considerarlo una opción válida de futuro o, al menos, un instrumento en el que apoyarse en su labor diaria. Tenemos más cosas que nos benefician mutuamente de las que nos perjudican. Basta con bajar el sable láser y conversar para entenderse.

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10 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El periodismo tiene encanto, ¿verdad? Pese a todas sus miserias, pese a toda la precariedad que lo envuelve desde el principio de los tiempos, y pese a la manipulación que a veces lo domina y al carácter panfletario que puede…..


  2. […] más lentamente, también se producían en el sector. Viví la experiencia de dar el salto al “lado oscuro” en los años 80 cuando el “verdadero periodismo” sólo se hacía en los medios. Huía de la […]


  3. […] de partida de algo diferente y creativo. Si no lo hace, dudo mucho que sea por un plan oculto del “lado oscuro” para intentar meterle un gol a los medios. Que yo sepa, en las redacciones no hay enlaces de […]


  4. […] Me preocupa que haya quien siga vendiendo la influencia como servicio de valor añadido, y que garantice a sus clientes un poder sobre los medios superior al de los propios responsables de redactar en ellos. Me preocupa porque responde al convencimiento de muchas empresas de que los medios son meros servicios de propaganda manipulados por la competencia, lo que les faculta para actuar con la misma actitud exigiendo a las agencias servicios que no deberían de prestar. Así, cuesta mucho sacarse de encima el sambenito del “lado oscuro”. […]


  5. […] ni bidireccional: es multidireccional. Por eso, para los que nos situamos en el mal llamado “lado oscuro”, nunca hubo tantas posibilidades ni fue tan apasionante nuestro […]


  6. […] de esta situación, sino todo lo contrario ya que, pensando como una persona que se encuentra en “el lado oscuro”, veo estos terminales como un soporte perfecto para bombardear al usuario con publicidad, correos, […]


  7. […] que muchos que cursaron estudios de Publicidad o Marketing tampoco esperaban caer en manos del “lado oscuro”. Ahora bien, tengo una propuesta que transmitirse: vamos a llevarnos […]


  8. […] y nosotros, en nuestras guaridas de pérfidos chupasangres, estábamos seguros de ello porque llevamos años conspirando desde el lado oscuro sobre cómo convencer a las organizaciones de que la comunicación es importante y de qué manera […]


  9. […] de esta situación, sino todo lo contrario ya que, pensando como una persona que se encuentra en “el lado oscuro”, veo estos terminales como un soporte perfecto para bombardear al usuario con publicidad, correos, […]


  10. […] en quioscos y autobuses urbanos de Madrid. Necesitaba, finalmente, de los que estamos en el “lado oscuro”, de expertos en comunicación que definieran la sólida estrategia de relaciones públicas y […]



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