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Breves memorias de un redactor de teletexto

15 abril 2011

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Qué pronto enterramos el pasado. Con qué facilidad nos reímos de los que siguen siendo fieles a lo que nunca les ha defraudado. ¿Tú también eres de los que pone a internet sobre todas las cosas? ¿Miras por encima del hombro al que no sabe de qué le estás hablando cuando le mencionas que eres un usuario activo de Twitter? ¿Te parece prehistórico acceder a información desde la tele sin que sea utilizando un widget y una conexión WiFi? Entonces, ¿qué pensarás de mí si te digo que empecé mi trayectoria en un servicio de teletexto? Guárdate la sonrisita, que te voy a contar por qué creo que hay mucho que agradecerle en España a esta tecnología.

Portada del teletexto de TVE... en internet

Eran finales del año 1995 cuando me surgió la posibilidad de realizar mis primeras prácticas profesionales. Entré a formar parte como becario del equipo de una empresa sueca, INTV, que había comenzado a operar en España pocos meses antes y que se encargaba, por entonces, de gestionar y editar el servicio de teletexto de Telecinco. Tuve la suerte de aprender muchísimo, porque desde este puesto, escribí con frecuencia diaria tanto de información nacional como internacional, economía, cultura, deportes… y mucha, muchísima programación de televisión.

Entonces, como ahora, el desconocimiento de cómo funcionaba un medio de este tipo era absoluto. De hecho, por aquella época aún era reducido el parque de televisores que contaba con un chip que descodificara la señal de datos que se mezclaba con la de imagen y sonido, aprovechando las líneas vacías de las 625 de nuestro sistema analógico. También entonces, como ahora, existía la percepción de que ser redactor de teletexto era una subcategoría de la profesión periodística, porque a nadie le parecía que pudiera ser un trabajo de verdad escribir noticias que apenas ocupaban una veintena de líneas y unos cientos de caracteres. Hoy nos parece “periodismo de vanguardia” informar desde 140 caracteres en Twitter. Ironías de la vida…

Sin embargo, el teletexto fue, a mi modo de ver, el mejor sustitutivo de internet que podíamos tener en España. A finales de los 90, la gran mayoría de las familias podían acceder a él gracias a la actualización de sus receptores (aunque la mayoría carecía del mínimo de memoria interna para almacenar más de 8 páginas por búsqueda, y menos aún, las llamadas “páginas rodantes” o “subpáginas”). Ese alcance y su total gratuidad ponían en la mano de casi cualquier espectador todo un mundo de información inmediata, sintetizada y actualizada. Hoy no leemos de forma muy diferente en internet, y de hecho, servicios como Menéame o los listados de las noticias más leídas en los portales de noticias han facilitado que nos conformemos con el titular y el primer párrafo para darnos por enterados. El teletexto, en ese sentido, no era muy diferente.

Por si no lo sabías, el teletexto fue pionero en otras muchas cosas. Las guías de programación en pantalla (en el mando de tu TDT las activarás si pulsas el botón EPG) no son más que la evolución de lo que nos tocaba picar a mano en el teletexto. Por supuesto, en el de TVE, que fue el primero en España, sólo encontrabas lo propio, pero en el nuestro metíamos el del resto de canales nacionales ¡y regionales! De hecho, creamos unas páginas en las que podía consultarse la programación en paralelo según la franja horaria. Era una de las secciones más vistas, por si no lo sabías.

El teletexto también abrió otros caminos. En 1995 ya teníamos secciones de compra-venta y alquiler de viviendas, e incluso sección de contactos. El servicio de subtitulado también se lleva a cabo a través del teletexto, pero ese mérito hay que dárselo a departamentos ajenos a los de redacción, todo sea dicho.

Esta fase profesional tuvo una segunda parte que duró dos años, tras acabar la licenciatura. Fue una etapa en la que quisimos innovar y hacer cosas diferentes a las que se hacían, con más o menos recursos, en otros teletextos de la competencia. Incluimos entrevistas originales en la sección de Deportes, creamos especiales dedicados a todos los grandes acontecimientos deportivos y políticos que nos obligaban a pasar más de una noche en vela actualizando resultados y porcentajes, montamos una sección de cine con críticas de películas que veíamos en pases de prensa, e incluso realizamos, por iniciativa de un buen amigo mío, una sección taurina en la que escribíamos noticias y crónicas de las ferias de Abril y San Isidro.

La parte negativa residía en que no todo estaba programado: había que escribir a mano muchísimo. Eso incluía los resultados deportivos (aunque fuimos los primeros en automatizar, con cada gol, la actualización de la clasificación provisional de la Liga y la Quiniela), la programación de televisión, que llegaba por fax junto con los resultados deportivos de diferentes federaciones y asociaciones deportivas (incluida la de Tiro, ojo), las farmacias de guardia ¡de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla!, o el horóscopo, que durante un tiempo nos enviaba una vidente por fax escrito a mano en hojas de papel cuadriculado.

El problema es que el teletexto, técnicamente, nunca evolucionó. No podía hacerlo porque en España nos dio por elegir el nivel 1/2: 128 caracteres alfanuméricos, fondo negro, ocho colores gráficos y cuatro de acceso rápido a secciones. Si hubiéramos hecho como en otros países, como Suecia, habríamos descubierto que el marrón también es un color, y si nos hubiéramos atrevido a dar el salto tecnológico que asumieron en Japón, habríamos comprobado que el teletexto puede dar soporte a fotos con buena calidad, exactamente igual que una página web. Sin embargo, nos tuvimos que conformar con vivir en un entorno pixelado que a gente como Iván Ferreiro le ha servido para diseñar una de las webs más originales que he visto nunca, y que otros están recuperando ahora para sus avatares en Twitter.

La web de Iván Ferreiro: puro teletexto

Internet le ha comido el terreno al teletexto a medida que su acceso ha sido más y más universal. Ya no padecemos esperando la descarga de una página como en 1995, sino que contamos con un ancho de banda suficiente, aunque muy escaso, para una navegación ocasional. Encima, contamos con nuevos modelos de televisores que integran receptores WiFi y widgets de acceso rápido a servicios web como YouTube, Flickr o Facebook.

A pesar de ello, yo reconozco que sigo pulsando los botones del mando que me dan acceso al teletexto. No me importa ni su aspecto ni su escasa evolución: me sigue sirviendo y me sigue informando. Tal vez sea porque sé lo que cuesta sacarlo adelante y el trabajo que tiene detrás, o porque soy un nostálgico. Aún creo que puede tener una segunda y renovada vida gracias no a la televisión digital a secas, sino a la digital e interactiva. Pero eso también está por venir y por ver. Ahora las cadenas estás demasiado ocupadas en perder el tiempo con el 3D. Veremos qué pasa en un par de años.

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10 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Qué pronto enterramos el pasado. Con qué facilidad nos reímos de los que siguen siendo fieles a lo que nunca les ha defraudado. ¿Tú también eres de los que pone a internet sobre todas las cosas? ¿Miras por encima del hombro a…..


  2. […] Breves memorias de un redactor de teletexto mrpessimist.wordpress.com/2011/04/15/breves-memorias-de-u…  por josemblanco hace 2 segundos […]


  3. Estoy contigo, yo también he sido devoto usuario de teletexto, y aun hoy con la EPG, sigo siendo usuario habitual, para mi es mas facil ver algunas noticias y resultados en la tele que tener que poner el pc para verlas.

    Me ha encantado tu relato, mis felicitaciones. Pulsa 100 para ir a inicio 🙂


    • Gracias por tu comentario. En ocasiones, aún sueño con el trabajo en el teletexto: la edición de las páginas, la programación posterior, si había puesto el código de color al inicio de línea o no, si me acordé de subir a emisión una página o si se me había colado alguna errata en una noticia. 🙂


  4. Gracias. Me gustaba saber qué bastaba con pulsar el mando para tener tanta información al alcance. Aquello era como una revista, la verdad.
    Un apunte, yo pondría:
    Hoy nos parece periodismo de vanguardia «informar» desde 140 caracteres en Twitter. ^_~


  5. Se me ha colado un acento en «que bastaba»


  6. […] algo más de una década, trabajaba en  el servicio de teletexto de Telecinco, como ya comenté en una entrada anterior. Se nos ocurrió hacer algo que no se había hecho nunca en un medio tan aparentemente simple como […]


  7. […] Breves memorias de un redactor de teletexto.- Poco se habla del teletexto en internet, y cuando se hace es para mirarlo con cierta compasión y pena. Pues yo trabajé varios años editando teletextos y tengo una historia que contar, aunque sea corta. […]


  8. […] "400", embeddedWidth: "425", themeCSS: "" }); . Teletexto « Soy Andaluz . Breves memorias de un redactor de teletexto « Mr Pessimist. El lado … . ‘Vuelco […]



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