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¿Y si el 90% de las noticias no las lee nadie?

29 abril 2011

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Por una vez, vamos a darle la vuelta a la tortilla. Vamos a pensar que las agencias de comunicación no existen, que no hay gabinetes de prensa ni ejecutivos de cuentas que trasladen sus mensajes a los medios. En ese escenario, tomemos prestado un titular del tipo: “El 90% de las notas de prensa acaban en la papelera” y cambiemos las tornas. Donde hay una nota de prensa, pongamos una noticia; donde hay una agencia o un gabinete, situemos a un periodista; donde hay un periodista, transformémoslo en un lector. Ahora, repasemos el titular de nuevo, a ver en qué se ha convertido: “El 90% de las noticias no las lee nadie”. Vaya, no sé por qué, pero algo me dice que, más o menos, ésa debe de ser la realidad.


Photo credit: gracey from morguefile.com

Sigamos con el ejercicio. En el momento en que escribo estas líneas (noche del jueves 28 de abril), nos encontramos con lo siguiente en las páginas de inicio de algunos de los principales diarios online españoles:

Volvamos a mi titular ficticio, ése en el que jugábamos a que el 90% de las noticias no las leía nadie. Si damos por buenos los listados que los medios publican sobre las noticias más leídas -y estoy seguro de que lo son porque este proceso de clasificación está totalmente automatizado en todas las webs-, no cabe duda: los medios sirven a su audiencia noticias que ésta no tiene interés alguno en leer.

Sigamos haciendo la conversión de agencias a medios y de periodistas a público lector. Los datos evidencian que los medios de comunicación saturan a los lectores digitales con cientos de informaciones que les importan un comino, que no suponen nada para ellos. Y no sólo eso: tienen la desfachatez de destacarlas a dos, tres y cuatro columnas, con grandes fotos, cuando los lectores, en un día como hoy, lo único que les interesa es el fútbol.

Vamos a continuar con el juego. Debemos concluir, de lo anterior, que las noticias son, cada vez, menos útiles para los lectores. Bueno, algún sesudo analista podría decir que el problema no es que sean inútiles, sino que no están bien hechas, que no han logrado atraer la atención del internauta. Es entonces cuando entraríamos a hablar de la importancia de aplicar técnicas de SEO en los titulares, de utilizar cebos a lo “Sálvame” para llevar al lector a donde, inicialmente, no quería entrar. Y por supuesto, tendríamos que recordar la importancia de usar Google Trends o herramientas similares (el propio ranking de las noticias más leídas, sin ir más lejos) para seleccionar los temas que más tráfico generan a la web. Porque se trataba de generar tráfico y no de informar, ¿verdad?

Ahora deshagamos el lío formado. Aterrizo en el blog “Periodismo con Futuro”, de Jan Martínez Ahrens, donde el autor escribe, en una entrada reciente, acerca del periodismo de corta y pega, es decir, del famoso “churnalismo”. Vuelven a salir los grandes tópicos del sector y de las pobres notas de prensa: que si son un “fraude informativo generado por los gabinetes de prensa” (sic), que si el churnalismo es algo que las agencias de comunicación aplauden porque les beneficia y que tanto éstas como los gabinetes refinan sus técnicas perversas de persuasión dispuestas “a meter su gol” (sic, de nuevo).

Churnalism.com: con él llegó la polémica

El lector, como el periodista, tiene la oportunidad de elegir la información que desea consumir. Y la agencia, el gabinete o la empresa tienen derecho a transmitir la información sobre ellas mismas que consideren conveniente con su enfoque (sin mentir, claro), al igual que el medio tiene derecho a decidir qué temas merecen prioridad sobre otros, incluyendo el formato para presentarlos, el tono, las fuentes y los puntos de vista que consideren necesarios.

Demonizar la nota de prensa como una herramienta del plan maligno de los gabinetes de prensa para dominar el mundo de los medios me cansa, y me parece una reducción tan simplista y burda como decir que el 90% de las noticias de los medios sobran porque los lectores se lanzan a consumir cosas bastante más prosaicas, como todo lo que huela a sexo, a deportes o a cotilleo escandaloso.

Mal favor hacemos ya con silenciar tragedias cotidianas en diferentes rincones del planeta por motivos de la “agenda setting” como para limitarnos a informar exclusivamente de aquello que provoque miles de visitas. De la misma manera, hay muchas empresas que, con buen criterio, quieren compartir con los periodistas que escriben sobre su sector aquellas novedades que consideran relevantes y destacables sobre su propia actividad. Pero no son casos aislados: cada vez son más las que quieren participar en este flujo de información, lo que provoca una competencia diaria con decenas de notas de prensa similares. Que sólo el 10% de los comunicados que recibe la prensa sean aprovechados por los periodistas no significa que el 90% restante sea basura, aunque acabe en la papelera virtual del correo electrónico. Hay muchas que no deberían ser enviadas, es cierto, pero no pretenderá alguien que el resto también tuviéramos que filtrarlo entre todos los gabinetes de prensa para dar el trabajo más hecho si cabe. Sólo falta que nos pidan que escribamos las noticias. Alto. No falta: a mí me lo han llegado a pedir varias veces.

En cuanto a Martínez Ahrens y a los responsables de Churnalism.com, creo que se equivocan acerca de lo que creen que pensamos los que estamos al otro lado de la barrera. A mí, por lo menos, la iniciativa me parece estupenda. Soy el primero al que le gustaría que el periodista utilice las notas de prensa, si así lo estima oportuno, como el punto de partida de algo diferente y creativo. Si no lo hace, dudo mucho que sea por un plan oculto del “lado oscuro” para intentar meterle un gol a los medios. Que yo sepa, en las redacciones no hay enlaces de agencia de comunicación dictándole al jefe de sección o al redactor jefe lo que debe ir en cada página, en cada apartado online o en cada boletín informativo. Ninguno de mis compañeros de profesión queremos ni podemos asumir la responsabilidad directa en esa parte tan poco edificante del periodismo actual, sobre todo si también somos periodistas.

No voy a entrar en cómo redactar una nota de prensa para que sea más atractiva o en cómo evitar saturar a los periodistas con envíos no procedentes. Otros lo han hecho antes, e incluso a mí me ha dado por escribir acerca de ello en alguna otra ocasión. Lo que sí me genera cierta inquietud derivada a veces de esa demonización de la nota de prensa desde dentro mismo del sector de las relaciones públicas y de las agencias de marketing es algo diferente. Se trata de una corriente demasiado generalizada que promueve que, como la nota de prensa está muerta, hay que buscar formas alternativas de comunicación con las que adornar el dulce para colocar a los medios no tanto una noticia directa sobre nuestra empresa o nuestro cliente, sino su mera mención disfrazada de otra cosa que al periodista le parezca más admisible y éticamente menos reprobable. Pero eso será objeto de mi próxima entrada, y tal vez me toque recibir más de un capón. Ahí lo dejo.

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One comment

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Por una vez, vamos a darle la vuelta a la tortilla. Vamos a pensar que las agencias de comunicación no existen, que no hay gabinetes de prensa ni ejecutivos de cuentas que trasladen sus mensajes a los medios. En ese escenari……



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