h1

Severiano, el hermano de Baldomero

8 mayo 2011

votar

A uno de mis profesores en la universidad le gustaba repetir que “siempre ha habido clases”. En el mundo de la comunicación y el periodismo, también las hay. Hay medios de primera fila que suelen prestar escasa o nula atención a lo que pequeñas empresas u organizaciones quieran plantearles, y personajes o directivos de grandes compañías que atienden a los medios de comunicación según el número de lectores o espectadores que estos tengan (a menudo, mal recomendados por sus gabinetes de prensa o por sus agencias de comunicación). Es triste, pero así sucede.

Severiano Ballesteros - Foto: http://www.severianoballesteros.com

Sin ir más lejos, yo mismo llevo una semana persiguiendo a diversas personas del departamento de Comunicación de cierta multinacional española por una simple foto “que ya está solicitada”. Uno, que lleva unos cuantos años en este negocio, sabe cuándo alguien está haciendo un esfuerzo sincero y cuándo está dilatando los procesos para obstaculizar la labor de un periodista, y no creo que el banco de imágenes de esta empresa funcione como la laberíntica biblioteca de “El nombre de la rosa”. Sin embargo, a veces es posible llevarse sorpresas, y cuando como periodista esperas la indiferencia del personaje cuya atención demandas, descubres que no todos responden a clichés. Siempre hay alguien que te demuestra que la mejor estrategia de comunicación nunca se construye desde el elitismo. Eso me lo demostró, hace unos cuantos años, el gran Severiano Ballesteros.

Hace algo más de una década, trabajaba en  el servicio de teletexto de Telecinco, como ya comenté en una entrada anterior. Se nos ocurrió hacer algo que no se había hecho nunca en un medio tan aparentemente simple como éste: un apartado de entrevistas en la sección de Deportes. Era un reto no sólo por el formato, sino porque temíamos que nos costaría mucho que los protagonistas a los que intentaríamos entrevistar nos tomaran en serio. Así fue en algunos casos, pero no quisimos rendirnos de entrada y siempre buscamos contar con nombres de prestigio.

Como teníamos un buen contacto con la Real Federación Española de Golf, nos planteamos tratar de gestionar una entrevista de peso con su apoyo. A mí no se me ocurrió otra cosa que intentarlo con el mejor de la historia de este deporte en España y uno de los clásicos contemporáneos en todo el mundo: Severiano Ballesteros. Desde la Federación me facilitaron el contacto de su empresa, Amen Corner, y me recomendaron que hablara con su hermano Baldomero, que era el que, entre otras muchísimas cosas, le ayudaba en lo que se refiere a las relaciones con los medios.

Hablé con Baldomero y le expliqué nuestra intención de entrevistar a Seve. Me prometió hacer las gestiones oportunas para coordinar agendas, porque tanto los compromisos deportivos como empresariales de su hermano hacían algo complicado poder cerrar una fecha. Hablé un par de veces más con Baldomero para hacer un seguimiento del tema en los días posteriores. Fue tremendamente cordial conmigo, y tuve la suerte de conversar con él sobre la actualidad del mundo del golf mientras esperaba a que pasara algo. Sin embargo, reconozco que temí que nunca saliera nada de aquello, y que lo mejor habría sido que me hubiera dicho que no habría entrevista desde el primer momento. Qué equivocado estaba.

Un día, tras regresar a la redacción de comer, me pasaron una llamada. “Carlos, preguntan por ti”, me dijeron. Tomé el auricular y pregunté quién era. “Soy Severiano, el hermano de Baldomero”, me contestaron. A Seve le habría bastado con decir que era él mismo, sin aludir a ninguna otra persona, porque era suficientemente famoso como para que cualquier persona, en este lado del mundo supiera de quién se trataba. Pero él, sencillo, humilde, cercano y tremendamente educado, respetó las gestiones de su hermano Baldomero para presentarse a través de éste. Por supuesto, hubo entrevista, y sobra añadir que para mí fue una gozada hacerla entonces y recordar ahora, poco después de su muerte, el haber tenido el privilegio de hablar con Severiano.

El respeto no es algo que se dosifica y se reparte como un regalo. Es algo que se gana con la actitud, con la sinceridad del que trata a todos por igual y reconoce en todo momento el esfuerzo y el trabajo ajenos como le gustaría que reconocieran el suyo propio. De un tipo admirable y legendario como ya es Severiano Ballesteros podrían aprender muchos directivos de empresas que siguen concediendo su tiempo a la prensa sólo en función del nombre del medio, de sus cifras de difusión y de los objetivos de comunicación que se ha planteado la compañía.

Share/Bookmark

Anuncios

2 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: A uno de mis profesores en la universidad le gustaba repetir que “siempre ha habido clases”. En el mundo de la comunicación y el periodismo, también las hay. Hay medios de primera fila que suelen prestar escasa o nula atenció…..


  2. […] » noticia original Esta entrada fue publicada en WordPress. Guarda el enlace permanente. ← ¿Puede la ciencia guiarnos moralmente? Richard Dawkins Obama no es dueño de los muertos → […]



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: