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Lecciones del movimiento 15-M y la #acampadasol

24 mayo 2011

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Por fin pasaron las elecciones autonómicas y municipales. Terminó una campaña que comenzó mucho tiempo antes y que, probablemente, sólo ha sido el preludio de una mucho más larga que, si nada cambia, terminará en marzo de 2012. Y mientras, en la Puerta del Sol de Madrid, siguen acampadas cientos de personas manifestando algo más que su indignación, su descontento y su desacuerdo con el sistema y con la actual forma de hacer política. Bajo las lonas, alrededor de los puestos de atención organizados por los activistas y sobre el suelo de la plaza se habla con libertad de cómo cambiar las cosas, de cómo lograr una mayor implicación de los ciudadanos en la vida política y de cómo conseguir que los que ostentan cargos públicos entiendan que tienen una responsabilidad que se ejerce de cara a la gente, y no de espaldas a ella.

Concentración en la Puerta del Sol - Foto: Carlos Molina

Sin entrar en debates de otro tipo, me gustaría hacer tres breves reflexiones desde el punto de vista de la comunicación que creo que son importantes lecciones para todos, tanto para la ciudadanía como para los partidos políticos.

1. Desactivar la campaña. Ésta ha sido la primera vez que, en unas elecciones en España, el protagonismo informativo lo acapara un hecho diferente. Alguien podría decir que el atentado del 11 de marzo de 2004 tuvo un efecto similar, pero no es comparable porque se produjo en la mismísima recta final de aquella campaña. En este caso, una manifestación convocada fundamentalmente a través de las redes sociales como resultado de una fuerte actividad participativa anterior desembocaba en un acto espontáneo de protesta que desarmaba por completo el discurso y el programa oficial de los diferentes partidos políticos en liza.

Si alguien intenta hacer memoria de cuáles han sido los principales mensajes lanzados por las formaciones que concurrían a estas elecciones, le resultará muy difícil recordarlos. Durante algo más de una semana, no existieron, ni para los ciudadanos ni prácticamente para los medios de comunicación. El protagonismo fue por completo para los acampados en Sol y en otras muchas plazas, dentro y fuera de España. Sus mensajes, sus reivindicaciones y su actitud abrían una y otra vez los informativos, y no ha habido medio que no se haya animado a tener a su propio corresponsal desplazado al centro de Madrid para contar, en directo o en diferido, lo que allí estaba y está pasando.

Para los partidos, lo sucedido ha sido una prueba de fuego, porque ha trastocado por completo sus planes, más allá de dónde iban a celebrar sus diferentes mítines. Todos han hecho referencia a los acampados, unos para criticar su posición y sospechar de sus intenciones, y otros para sentirse solidarios y lanzarles un guiño (un guiño inútil, por otra parte). Los que estábamos llamados a las urnas -frase hecha donde las haya- hemos tenido la oportunidad de ser los protagonistas. ¿Acaso debería de ser de otra forma?

2. ¿Televisión, manipulación? A veces me desprecio a mí mismo por llevar el enfoque de las Relaciones Públicas a todo tipo de facetas de la vida, pero a estas alturas, me siento incapaz de evitar este tipo de ejercicios. Me ha sucedido con el movimiento 15-M. Desde el primer día de la acampada, la presencia de los medios de comunicación suscitaba todo tipo de reacciones, y la mayoría de ellas no muy buenas. El que muchos no hubieran anticipado la dimensión del movimiento semanas antes había generalizado el sentimiento de que, al igual que los políticos, los medios de masas viven de espaldas al público, atentos a la agenda que marcan empresas e instituciones, así como ignorando todavía lo que se cuece en las redes sociales. ¿Justificaba eso los ataques?

Aunque es cierto que algunos medios no han dudado en ofrecer el enfoque menos amable del movimiento, y en algunos casos lo han criticado abiertamente, el que discreparan de la postura generalizada de los activistas no tenía por qué implicar una mala praxis profesional. ¿Manipula el que no piensa como tú? Salvo alguna excepción conocida por todos, la mejor manera de aproximarse a la realidad es tratar de conocer todas las posturas, incluso las que divergen de la tuya. Creo que fue un error demonizar a la televisión en los primeros días de acampada, abucheándolos en las conexiones en directo en los informativos y, en casos puntuales, impidiendo grabar, por ejemplo, en las inmediaciones de los Juzgados de Plaza de Castilla. Fue un error, corregido en buena medida, no sólo porque demostraba poca cintura democrática, sino porque a la postre se ha visto que los medios de comunicación de masas sí han jugado un papel importantísimo en la expansión y el alcance de la protesta.

3. Internet enciende la mecha; los medios tradicionales ponen el explosivo. El papel de los medios sociales en los acontecimientos de la última semana ha sido decisivo, pero sin el altavoz indirecto que pusieron los medios offline tras el 15-M no se habrían sumado a la protesta miles de personas que hacen su vida habitual muy lejos de internet, empezando por algún que otro familiar mío. La Red ha demostrado, una vez más, que no juega un papel excéntrico, sino que es el verdadero canal de dinamización de los ciudadanos más activos y participativos. Pone al alcance de todos herramientas de comunicación asequibles, potentes y eficaces para relacionarse y coordinarse, muy al contrario de lo que sucede con la prensa, la radio y la televisión. Pero esta última, la “caja tonta”, sigue siendo sexy, y sin su concurso, por ahora, no hay multitudes. Uno allana el camino y el otro lo llena de peatones.

Puede que no fuera esa su intención, pero el momento elegido por todos los que apostaron por la convocatoria del 15-M fue perfecto para atraer la atención mediática: en medio de una campaña electoral, desafiando la agenda de los partidos… y en domingo, que es el día más canino en lo que a información se refiere, compitiendo con los tradicionales discursos triunfalistas de los políticos y los cada vez más comunes vídeos mitineros previamente editados por las propias formaciones políticas. El éxito estaba garantizado, lo que no resta mérito a la capacidad de los participantes para organizarse sin una estructura previa hasta el punto de crear de la nada una miniciudad en el centro de Madrid. La cuestión es: ¿qué pasará cuando, ya pasadas las elecciones, el interés mediático se centre en los nuevos gobiernos municipales y regionales? Ahí está el reto.

No quiero entrar en debates políticos, pero me voy a permitir dar un consejo a aquellos partidos que se están planteando qué hacer con su futuro: si necesitáis renovar vuestras propuestas, vuestros mensajes y a vuestros propios integrantes, aprovechad para acercaros a las acampadas y abrid bien ojos y orejas. Puede que allí encontréis respuestas, soluciones y, sobre todo, una forma diferente de entender y ejercer la política, y a personas dispuestas a encabezar el cambio.

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3 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Por fin pasaron las elecciones autonómicas y municipales. Terminó una campaña que comenzó mucho tiempo antes y que, probablemente, sólo ha sido el preludio de una mucho más larga que, si nada cambia, terminará en marzo de 201…..


  2. Muy interesante como siempre. Gracias. ¡Qué lástima no haber estado por Madrid para vivirlo de primera mano!


    • ¡Quién sabe! Igual todavía estás a tiempo; puede que le quede más tiempo del que parece, aunque no con tanta gente como la semana pasada.



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