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Entrevista que algo queda: consejos para no causar una mala impresión

25 septiembre 2011

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Parece el más fácil, pero el género periodístico de la entrevista es uno de los más complicados de llevar a buen puerto. Para el periodista, la trampa está en pensar que el peso recae en el entrevistado, y que lo único que tendrá que hacer por su parte es formular algunas cuestiones estándar, transcribirlas, editarlas y darles el visto bueno. No es tan simple, y para el entrevistado tampoco. En su caso, no se trata de una charla formal, sino de servir de la voz de su empresa, organización, causa e incluso de sí mismo, como sucede en el caso de artistas o deportistas.

Foto: rejith krishnan

Un mal planteamiento de entrevista puede arruinar tu reputación, demostrar tus debilidades o transmitir una situación que no se corresponde con la realidad. Los que nos dedicamos a la comunicación y las relaciones públicas ya lo sabemos, pero no siempre es fácil que lo entienda el que debe ponerse delante de un micrófono, de una cámara o de un cuestionario, que ya es la forma más común de llevar a cabo este tipo de encuentros. Aquí van algunos consejos para no cagarla en ese cara a cara con un periodista.

1. Quien conoce a su organización se conoce a sí mismo. Los que estamos a este lado de la barrera insistimos en preparar los argumentos y los datos necesarios para afrontar las preguntas que se pueden formular, y lo hacemos porque hay pocas cosas peores que el hecho de que te pregunten por un parámetro concreto de tu compañía, como tu nivel de facturación o tus perspectivas de negocio en un determinado mercado, y se responda con evasivas, dudas o directamente con la asunción del desconocimiento de la cifra. Apréndete las magnitudes clave de tu empresa y del mercado si quieres demostrar que sabes de lo que estás hablando y pretendes aportar valor añadido al periodista.

2. El portavoz no tiene por qué ser el más guapo. Y no, no me refiero a los controladores aéreos. El portavoz de una empresa no tiene por qué ser sólo alguien que se exprese bien, sino que, sobre todo, debe ser una persona pertinente para el tema del que le toque hablar. Hay muchos altos directivos que se sienten molestos en este tipo de encuentros con la prensa y prefieren escabullirse de ellos. Si bien puede haber un contacto referencial de la empresa con los medios, el director general o el presidente tienen que asumir que en la responsabilidad de su puesto también van implícitas las relaciones con la prensa, sobre todo en ocasiones especiales, como en el anuncio de resultados, la comunicación de alianzas o la gestión de crisis. La formación de portavoces está para ayudar a superar las carencias en las distancias cortas.

3. Intimidar no es una táctica adecuada. A menudo, la desconfianza hacia los medios se traduce en actitudes que transmiten una imagen dañina. Una de ellas es afrontar una entrevista rodeándose de otras personas de la organización. En mi etapa como periodista, llegué a hacer una entrevista con un directivo de una empresa de mediano tamaño que acudió acompañado de otras ocho personas. Aquello parecía un examen o un juicio ante un tribunal. Si lo que se pretende es que el periodista se sienta incómodo y se lleve una mala impresión, adelante.

4. Cada uno debe ser dueño y responsable de sus palabras. La costumbre de pedir al periodista que nos pase la entrevista antes de que se publique remite a costumbres que deberíamos ir desterrando. Uno debe ser consciente de lo que contesta y exigir responsabilidades o explicaciones al medio cuando lo que se publica o emite distorsiona claramente sus declaraciones. Pero querer acceder  a la transcripción para corregir sus propias palabras es algo que, aunque se haga de buena fe, da la impresión de pretender manipular y censurar al periodista. Pongámonos a su disposición para aclarar cualquier duda tras la entrevista, y si nos ofrecen la transcripción por propia voluntad para confirmar que todo está correcto, agradezcámoslo, pero no más.

5. Evita las peleas. Algunos se lo toman como algo personal y no es así. Hay encuentros que acaban como el rosario de la Aurora, con respuestas en forma de pregunta especialmente agresivas que cambian los papeles y convierten al periodista en entrevistado a su pesar. En el mundo de la política o de los deportes tenemos ejemplos a mansalva. Ahora bien, tampoco hay que caer en el extremo contrario: periodistas peleándose con sus entrevistadores sin venir a cuento. Los prejuicios debemos dejárnoslos en casa. Que se lo digan a Manel Fuentes, que se las tuvo con el economista Vicenç Navarro  en una reciente entrevista en su programa El matí de Catalunya Radio:

http://www.catradio.cat/flash/srp.swf

Sobran las palabras…

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One comment

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Follow @molinaguerrero Parece el más fácil, pero el género periodístico de la entrevista es uno de los más complicados de llevar a buen puerto. Para el periodista, la trampa está en pensar que el peso recae en el entrevistado…..



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