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Mis 5 peores pesadillas PR

2 noviembre 2011

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Voy a aceptar el reto de la gente de PR Daily, que suele ofrecernos buenos artículos en su blog sobre el mundo de las Relaciones Públicas. Hace un par de días, una entrada de Jennifer Nichols enumeraba las diez peores pesadillas para un profesional del sector. Por supuesto, limitarlas a diez era reducir mucho, y cada uno, según su experiencia, tiene las suyas propias.

Foto: wintersixfour (Morguefile)

Al final del post, Nichols preguntaba por las peores pesadillas de cada uno. Como respuesta, aquí van algunas de las mías. Por supuesto, son reales:

1. Extraviarte con un periodista cuando lo llevas a ver a un cliente. Sí, amigos, esto puede pasar cuando te toca hacer de chófer y el sitio de la cita es, como mínimo, rebuscado. En las ocasiones en que me ha sucedido –en efecto, he escrito “ocasiones”, en plural– el contexto no era el de hoy en día: ni contaba con un GPS ni tenía un móvil con conexión a datos. De hecho, hubiera dispuesto del primero, no habría servido en uno de los casos, porque los navegadores de automóvil de no hace tanto tiempo tenían la manía de llevarte a Brunete por un camino de tierra. Para algo hay taxistas profesionales.

2. Protagonizar vídeos de alto riesgo ante la falta de voluntarios. A veces, para un reportaje en televisión, el medio necesita a alguien que haga de conejillo de indias e ilustre con su persona la historia que se quiere narrar. Algunos periodistas se ofrecen para hacerlo ellos mismos, pero eso le quita al asunto frescura y credibilidad. Así que, a falta de pan, buenas son tortas, y mejor aún si es el chico de la agencia el que asume la responsabilidad. En mi caso, una vez me tocó ponerme boca abajo en un simulador de vuelcos de automóvil. Si crees que fue divertido, es que nunca has sufrido una bajada de tensión provocada por un mareo de proporciones bíblicas. Esto me lleva a…

3. Llegar indispuesto a una reunión con un cliente. Los motivos pueden ser diversos. Uno de ellos, por ejemplo, es sufrir una conducción excesivamente deportiva mientras tratas de ordenar tus papeles en el vehículo. Tener la cara más blanca que la pared no da muy buena impresión ante terceras personas.

4. Convocar un evento de prensa y que no vaya nadie. Es una pesadilla que, al menos una vez en la vida, se convierte en realidad. Dice una regla no escrita que, de una convocatoria de prensa, el 30% de los invitados confirma su presencia, y de ese 30%, solo acude otro 30%. Así que, cuando de la primera criba únicamente te queden tres periodistas, es mejor que desconvoques y asumas tu derrota.

5. Que se te rompa el vestuario en una reunión con clientes o con periodistas. De acuerdo, esto es algo poco usual, pero cuando se te raja un pantalón apenas cinco minutos antes de una importante reunión de trabajo es cuando te das cuenta de que hay imprevistos que sí has de prever, aunque solo para llevar una ropa interior discreta… por lo que pueda pasar.

Repito la pregunta de Nichols en PR Daily. En tu caso, ¿cuál es tu peor “pesadilla PR”?

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3 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Follow @molinaguerrero Voy a aceptar el reto de la gente de PR Daily, que suele ofrecernos buenos artículos en su blog sobre el mundo de las Relaciones Públicas. Hace un par de días, una entrada de Jennifer Nichols enumeraba …..


  2. O incluso unos zapatos, y llevar por alguna carambola del destino unas sandalias que ni las del pescador en la mochila. Sí, llegar descalzo no llegas, pero apareces con unas pintazas…



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