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La estrategia de comunicación “Moonwalker”

21 diciembre 2011

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Parecía que los medios y redes sociales iban a traer más transparencia e información a la sociedad. Parecía que las estrategias de comunicación de empresas, organizaciones y personalidades se adaptaría a un nuevo entorno en el que compartir se ha convertido en la palabra clave. Parecía, pero va a ser que no. Este año, hemos visto abundantes signos de la estrategia “Moonwalker”, esa que te lleva a dar tres pasos atrás cuando parece que estás avanzando y en la que sus usuarios se deslizan con agilidad y estilo hacia atrás mientras se quitan de en medio de los focos.

¿Cuántos directivos de empresas conoces que se han apuntado al carro de la “prudencia comunicativa”? Seguro que necesitas prestados los dedos de la mano del vecino para contarlos. No importa que, si tú no hablas, otros lo hagan por ti. Lo importante es sonreír a cámara sin dar explicaciones, porque las explicaciones son de débiles, de los que tienen algo de qué defenderse, y el que se defiende es porque algo tiene que esconder. De ahí  a aquello de “han tergiversado mis palabras” sólo hay un paso.

Que se lo digan a Cayetano de Alba, de quien dudo que le queden ganas de conceder una entrevista en mucho tiempo. Él pensará que han sido los medios los que le han buscado torticeramente las vueltas y nunca que sus declaraciones al Follonero en “Salvados” eran lo suficientemente claras por sí solas como para formar el lío. ¿Para qué plantearse analizar su estrategia de comunicación y preparar adecuadamente las entrevistas? Para empezar, ya se ha desdicho, pero recurrirá al “Moonwalker”. Si no, al tiempo.

En las redes sociales, ha habido unos cuantos casos de portazo comunicativo. Andreu Buenafuente tomó esa decisión tras las críticas que recibió por la entrevista que hizo en su programa a la ex ministra de Cultura Ángeles González-Sinde. Alejandro Sanz también tiró por el mismo camino tras las críticas que recibió por una falta de ortografía que, según él, fue una errata. La pataleta duró lo justo y ambos regresaron a la arena digital pública.

Al que le ha ido muy bien es al nuevo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. En los últimos dos años, ha capitalizado el descontento de todos los estratos de la población sin necesidad de salir a la palestra cada dos por tres. Cuando vinieron mal dadas, se limitó a no conceder ni una rueda de prensa, como los seis meses de silencio que mantuvo entre abril de 2009 y octubre de ese mismo año, coincidiendo con el estallido del caso Gürtel. Después no ha sido mucho más prolijo, y de hecho, muchos analistas políticos le acusan de no haber explicado su programa político ni siquiera durante la sesión de investidura.

La clase política tiene un problema en este terreno, pero ha encontrado una solución en el “Moonwalker”. En su caso, adopta la forma de rueda de prensa sin preguntas. Poco importa que el mundo periodístico se rebelara contra ello con diversas iniciativas desde las redes sociales, como la petición desde Facebook de que no se cubran o la iniciativa tuitera #sinpreguntasnocobertura. Sin embargo, las declaraciones institucionales siguen estando ahí, como en el día del anuncio de ETA del cese definitivo de su actividad armada.

Visto el nivel dialéctico de algunos políticos, es fácilmente comprensible por qué se evita dar explicaciones más allá de lo que se lleva escrito en los papeles. Cuando no se puede leer, pasan cosas como la que le sucedió al candidato republicano Rick Perry en un reciente debate, al olvidarse de sus propias iniciativas.

Si este tipo de “Moonwalker” no te convence, siempre puedes optar por uno más agresivo. El entrenador del Real Madrid, Jose Mourinho, es un consumado artista. En su caso, le gusta optar por una cucharada de desprecio en sus gestos que, aunque irrite a los medios, también suele acobardarlos. Este año casi se ha visto más en la sala de prensa a su segundo, Aitor Karanka, que a él mismo. Pero si le toca salir a dar la cara, no es de los que escurre el bulto con un delicado juego de piernas. Suelta el golpe y da un portazo, como le sucedió cuando Álvaro de la Rosa, de As, le preguntó el pasado mes de abril por el papel del árbitro tras un partido.

“¿Es usted director del As?”, le contestó, para añadir: “Según vuestra filosofía, si vosotros no habláis con mi segundo, yo sólo debo hablar con los directores”. Si en ese momento se hubiera puesto en pie para salir de la sala arrastrando sus pies hacia atrás mientras se calaba sobre la frente un sombrero, seguro que más de uno se hubiera puesto de pie y habría roto a aplaudir.

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4 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Follow @molinaguerrero Parecía que los medios y redes sociales iban a traer más transparencia e información a la sociedad. Parecía que las estrategias de comunicación de empresas, organizaciones y personalidades se adaptaría …..


  2. Dí que sí. Fantástico post desde las perspectivas y fuentes que analizas (me he reído con Rick Perry) y como las entrelazas en el hilo conductor. Felicidades por tu post número 100. Ahí va mi comentario para que no se diga que somos pocos los que comentamos. Un beso


    • Gracias, María José. Se agradece tu comentario en una fecha tan señalada como ésta 😉
      ¡Espero que nos veamos pronto de nuevo!


  3. […] "jqmodal", embeddedHeight: "400", embeddedWidth: "425", themeCSS: "" }); . La estrategia de comunicación Moonwalker « Mr Pessimist. El lado … . MICHAEL JACKSON: […]



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