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El Rey está bien; la rueda de prensa, no tanto

15 abril 2012

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Mira que la noticia del accidente del rey Juan Carlos I me lo ponía fácil. Mira que era sencillo hacer un análisis de la política de comunicación de la Casa Real; de lo oportuno o no que era estar escopeta en ristre en África al mismo tiempo que su nieto se encuentra ingresado en un hospital tras dispararse en el pie en otra cacería; de si el jefe del Estado debe ser ejemplar hasta en sus momentos de esparcimiento privado; e incluso del tratamiento que los medios han dado a la noticia. Pero no. A mí me ha dado por fijarme en la rueda de prensa que el sábado 14 de abril ofrecía el doctor Ángel Villamor en el hospital USP San José, tras intervenir al monarca.

¿Y qué tuvo de especial la rueda de prensa? Pues unos cuantos pequeños detalles que son los que marcan la diferencia entre un trabajo bien hecho y otro que no lo es tanto. Sinceramente, la organización de un acto público como éste, tan importante para la empresa porque es una oportunidad única de lograr un alto número de impactos en medios, no fue todo lo redonda que debería de haber sido.

De la rueda de prensa completa no he conseguido encontrar ningún vídeo, aunque tuve la oportunidad de verla en directo en televisión. Toca conformarse con el resumen de EFE:

De lo visto  directo, para los que no pudieron ver la comparecencia completa, destaco cinco cosas:

  • Si la sala es grande, entramos más. La estrechez de la sala de prensa del hospital impide emplazar con comodidad a los fotógrafos y cámaras que acuden a cubrir las declaraciones. Es verdad que no todos los días se convoca a los medios para dar el parte médico del Rey, pero si pensamos en el hecho de que la prensa sólo acude a este tipo de citas hospitalarias cuando se trata de circunstancias llamativas o personajes muy populares, tal vez habría que ir pensando en habilitar unas instalaciones más adecuadas.
  • Cuidado con la informática. Si vamos a proyectar en un monitor las imágenes de un ordenador, asegurémonos que todo está correctamente conectado y configurado. El doctor Villamor vio interrumpida su intervención al comienzo de la misma en varias ocasiones porque el logotipo del hospital saltaba como un salvapantallas tapando la imagen con el esquema de la operación. ¿Tan difícil era comprobar, unos minutos antes, que todo funcionaba como debía hacerlo?
  • ¿Me pone un micrófono de solapa, por favor? El doctor Villamor fue víctima de la incorrecta disposición de los micrófonos en la sala. Comenzó hablando desde un atril situado a un metro del monitor para proyectar las imágenes. Cada vez que se desplazaba, se alejaba de los micrófonos y se le dejaba de oír. Tuvieron que darle un micrófono de mano para que siguiera con su exposición. Cuando se puso ante el modelo de cadera con el que quiso mostrar la zona intervenida, ya no le sirvió ese micrófono porque necesitaba las dos manos para manipular la maqueta, y tuvo que inclinar hacia sí uno de los micros del atril para que se le oyera. Con un micrófono de solapa se hubieran evitado todos los problemas.
  • El protagonismo, para el que habla. El doctor Villamor salió a escena acompañado de otra persona que se situó detrás de él con los brazos cruzados, en actitud vigilante. Pensaba que se trataba del jefe de prensa del hospital, pero me indica Miguel Ángel Mesón que se trataba de Avelino Barros, jefe de los Servicios Médicos de la Casa Real. En cualquier caso, ¿por qué no se situó a un costado, y no justo detrás del médico? ¿Era necesario que acaparara parte del plano si no iba a intervenir?
  • La importancia de la coordinación. En una rueda de prensa, es fundamental tener claro cómo se va a estructurar: quién interviene, en qué orden, qué dice cada uno, de qué tiempo dispone y en qué momento se dará paso a las preguntas. Aquí no dio la impresión de que cada uno tuviera claro su papel. Al terminar sus primeras palabras, el doctor Villamor se giró hacia Avelino Barros pidiendo ayuda con la mirada. Probablemente, ni estaba seguro de lo que tocaba hacer después ni sabía si era él el que debía contestar todas las preguntas de los medios. Su colega se limitó a indicar que Villamor se encargaría de responder y lo dejó de nuevo solo ante el peligro. ¿Será que no se planificó bien la intervención? ¿Realmente no dio tiempo a hacerlo? Por cierto, ¿dónde estaban los responsables de Comunicación del hospital?

¿Por qué no se corrigen estos errores? Muy probablemente, porque los periodistas ya se encargan de cortar y editar lo que no sirve y se quedan con los segundos justos para las piezas que se emitirán en los informativos. Si lo que se hizo mal no se ve y los impactos son numerosos, ¡prueba superada!

Podemos conformarnos con esto, pero ojo: quién evita la ocasión, evita el peligro.

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2 comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Seguir @molinaguerrero Mira que la noticia del accidente del rey Juan Carlos I me lo ponía fácil. Mira que era sencillo hacer un análisis de la política de comunicación de la Casa Real; de lo oportuno o no que era estar escop…..


  2. Hola Carlos:
    Muy interesante reflexión, la verdad que son errores básicos para alguien con mínimos conocimientos de comunicación, lo que demuestra que no estaban preparados para afrontar una rueda de prensa de estas características. Una pena, porque era una gran oportunidad de promoción de la clínica.



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