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Tres prácticas periodísticas en peligro de extinción

2 septiembre 2013

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Muchas cosas han cambiado en el escenario de los medios de comunicación en los últimos años. La transformación más notable ha sido la propia naturaleza del sector a través de la desaparición progresiva de empresas y formatos convencionales en beneficio (y no económico) de modelos digitales. De forma indirecta, esto tiene que ver con el fin paulatino de ciertas prácticas periodísticas que se aceptaban entre los profesionales del sector y que cada vez se asumen menos por parte de los nuevos informadores.

Dispensadores de diarios

Los medios online, desde los que responden al formato del diario digital a los blogs profesionales, tienen como gran objetivo lograr tráfico para rentabilizar los espacios publicitarios. Mientras no se asienten modelos de pago por contenidos, ésa es la realidad. Aunque fuera con mucha sorna, así lo explicaba la redactora jefe de CNN.com, Meredith Artley, en el satírico The Onion cuando justificaba por qué la polémica actuación de Miley Cyrus en los MTV VMA ocupaba un puesto destacado en la página de inicio del medio. Y para canalizar tráfico hay que ser, a menudo, el más rápido en contar la información.

La rapidez o inmediatez van en contra de la paciencia y el trabajo de pico y pala. A ello hay que añadir que las noticias con hechos puntuales se consumen más y mejor que los reportajes profundos, con numerosos datos, declaraciones y reflexiones. No es de extrañar: tenemos poco tiempo para la lectura y nos basta con los titulares. Por eso, las siguientes tres prácticas periodísticas están en peligro de extinción:

1. Información embargada: salvo para los periodistas profesionales, el concepto no tiene sentido para la gran mayoría de las personas que edita información en la Red. La temporalidad de la información y la manera en que se trabaja en un medio digital le han quitado buena parte del sentido. La información embargada es aquella que se entrega por adelantado al periodista con la promesa, por parte de éste, de que no la hará pública hasta una fecha concreta, marcada de antemano por el proveedor de dicha información. El contenido embargado por excelencia en España es el discurso del Rey en Navidad; adelantarlo permitía a muchos periodistas, sobre todo de prensa diaria, no tener que esperar a escucharlo para redactar la noticia y poder irse pronto a casa esa noche. Hoy no tiene sentido en la medida en la que el proceso de generación de información es un continuo y se compite por adelantarse al resto de medios por ser el primero en contar algo. Así que evita embargar información: alguno de los receptores la filtrará o, sin cortarse un pelo, romperá el pacto y la contará antes que el resto. Ahórrate el disgusto.

2. Información off the record: por esto se entiende aquella que se transmite en círculo privado con el acuerdo tácito de no revelar la fuente ni darla como oficial. Hasta ahora, había sido la pista de muchas buenas historias, aunque fueran pistas interesadas (pocas exclusivas he conocido en los últimos años que no empezaran de la misma manera). Pues olvidémonos de ello. Más de un informador, sobre todo si es ajeno a una formación periodística, traicionará tu confianza para revelar la noticia en público y dejarte expuesto con tal de ser el primero en contar algo. Así que ya sabes: lo que no quieras que se sepa, no lo cuentes.

3. Control de las declaraciones: esto tiene que ver con el punto anterior. A menudo, para confirmar o desmentir una noticia acerca de una organización, preguntamos a un portavoz de la misma para contrastar. Sin embargo, hasta hace poco los periodistas entendían que sólo los hechos son una realidad, mientras que las opiniones son eso: opiniones. Si uno creía que la declaración no era sincera o escondía algo, lo suyo era contrastarla con datos que afirmaran, negaran o, al menos, la pusieran en duda. El contenido de unas declaraciones, en cualquier caso, son el privilegio de quien las hace, y sólo deben evitarse cuando son una sarta de mentiras o buscan provocar un resultado ilícito o éticamente reprobable. Pero nadie puede obligarte a hacerlas cuando ella o él quieran. Pues tampoco se acepta eso ya. Fijémonos en estos dos tuits relacionados con el reciente anuncio de jubilación del CEO de Microsoft, Steve Ballmer:

En efecto, Ballmer se lleva un sonoro insulto por el hecho de que alguien en Microsoft (no parece que fuera el propio Ballmer) negara una noticia que se confirmó dos meses después. Poco importa que aquel portavoz pudiera no saber la realidad. Tampoco parece que importe que una noticia de este tipo suponga un cambio en el valor de la compañía con el que especular, como se vio. Pero claro, el contexto periodístico ha cambiado, y los viejos y caducos valores de la profesión ya no valen un duro.

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3 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Seguir @molinaguerrero Muchas cosas han cambiado en el escenario de los medios de comunicación en los últimos años. La transformación más notable ha sido la propia naturaleza del sector a través de la desaparición progresiva ..…


  2. Hola Carlos. No creo que la información ‘off the record’ desaparezca como práctica periodista. De hecho me pondría triste si así ocurriese. Saludos

    Álvaro


    • Sería una pena, sí, pero hay tanta gente que dispone mal de ella que es normal que cada vez nos pensemos más lo que decimos en privado y que, sobre todo, digamos en privado lo que en realidad nos gustaría que se cuente en público.

      ¡Saludos, Álvaro!



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