Posts Tagged ‘Redes sociales’

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Google+, Picasa y Android: actúa primero, pregunta después

18 julio 2011

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El gran pecado de las redes sociales son las políticas de hechos consumados. Ejecutar antes de preguntar. ¿Para qué, si todo lo hacen por el bien de sus miembros, para hacerlos más felices, para que saquen un mayor partido a las herramientas que ponen a su disposición? Luego pasa lo que pasa, pero siempre habrá tiempo para poner cara de no haber roto un plato, llevarse la mano al corazón y decir compungidos: “lo hice porque pensé que me lo agradecerían”. A Google le pasó con Buzz, cuando decidió que si usabas Gmail tampoco te importaría ser miembro de su nueva red de microblogging, y que a ella pertenecieran, de forma automática, aquellas personas con las que habías intercambiado correos, fuese cual fuese la naturaleza de estos y el perfil de aquellos. Google+, la nueva sensación del momento, también padece los síntomas.

Mi perfil personal en Google+. Sí, ya sé que tengo que mejorar mi foto...

Si no eres de los elegidos tocados con una invitación para Google+, seguramente tampoco te hará falta que te explique de qué se trata porque está en boca de media blogosfera. En pocos días se le han unido más de 10 millones de usuarios. Unos la ven como la mayor amenaza de Facebook; otros piensan que tal vez Twitter puede ser el gran damnificado por el trasvase de contactos y relaciones que se está produciendo de uno a otro entorno. Por mi parte, Google+ es la última pieza para cerrar el círculo que asegure el ecosistema de servicios online con el que la compañía protege su “core business”: las aplicaciones empresariales y la publicidad. Read the rest of this entry ?

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Ponga un concurso en su vida (y en su página de Facebook)

25 marzo 2011

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Leo en mi copia en papel del Diccionario de la Real Academia de la Lengua la siguiente acepción de concurso: “Competición, prueba entre varios candidatos para conseguir un premio”. Y el ejemplo que ponen en esta XXI edición -la que tengo- es “CONCURSO de tiro”. Tal cual. Tiros, muchos tiros, y algún que otro cuchillo es lo que suele sobrevolar el muro de una página de Facebook cuando se hace un concurso. Es un ejercicio de alto riesgo para el que lo practica, y del que se recuerdan más las pifias que los aciertos.

Los concursos generan un gran interés en Facebook, tanto para participar y ganarlos como para criticarlos

El pasado martes 22 asistí a una nueva edición de CMLive, el encuentro que organizan en el Centro de Innovación del BBVA María Infante y Azahara León. El tema de esta ocasión prometía: “Las redes sociales y sus aspectos legales”. Como ponentes, María García-Albertos y Paco Pérez Bes. Delante de ellos, un montón de profesionales libreta/ordenador/tableta/móvil en mano dispuestos a tomar buena nota sobre lo que oculta la letra pequeña de las redes sociales y lo mucho que hay que acordarse de la LSSI y la LOPD antes de mover un dedo con una promoción online. ¿Y qué se comió buena parte del debate? Los concursos en Facebook.

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Póngame cuarto y mitad de experto en Twister, Twenty y Maiespeis

13 agosto 2010

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Si es que tenía que pasar. Jueves 12 de agosto. En Trabajar.com, una oferta de empleo llama la atención de media blogosfera nacional: una compañía solicita un “jefe de contenidos” o periodista para televisión. La noticia corre como un reguero de dinamita encendido, pero no tanto por la propuesta, sino por su descripción. El candidato deberá ser capaz de redactar fichas técnicas de productos, guiones, notas de prensa, actualizar la página web [pausa para respirar], traducir manuales y lo mejor de todo: responsabilizarse de la presencia en redes sociales como “mySpace” (sí, sí, aquella red social de capa caída de la que se dice que News Corp quisiera quitársela de encima), Facebook (vale) y “Twister”. Sin paños calientes, oiga. ¿Quiso decir “Twitter” el que redactó la oferta, o realmente nos transmitió un mensaje subliminal? Me inclino por lo segundo. De hecho, el panorama de los medios sociales se ha vuelto tan complejo y difícil de entender para muchas empresas, que lo único que aciertan a distinguir es un enredo de colores para el que hacen falta contorsionistas profesionales.

¿Eres experto en "Twister"? Ésta es tu oportunidad

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Redes sociales, participación y organización: una tarde con Francis Pisani

24 marzo 2010

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Ahora que tan de moda están los gurús en medios sociales, da gusto escuchar a los que de verdad saben y presumen poco de ello. Ayer tuve la suerte y el tiempo de asistir en la sede de la Escuela de Organización Industrial (EOI) en Madrid a un encuentro con el escritor Francis Pisani, colaborador habitual desde hace una década de Ciberpaís, bloguero y columnista experto en el mundo de internet. Bajo el sugerente nombre de “Particípolis: redes, participación y el futuro de la web”, expuso un completo análisis de las redes en la sociedad actual y cómo están contribuyendo a evolucionar las formas de participación. Vaya por delante mi felicitación a Tíscar Lara, vicedecana de Cultura Digital de EOI, organizadora de la jornada y -fíjate qué casualidad- compañera de mis primeras prácticas como estudiante de Periodismo.

Francis Pisani durante su charla en la EOI - Foto de EOI

Pisani, que sabe que en esto de las ponencias hay que renovarse o morir, experimentó con los asistentes llevando a cabo algo que no había hecho hasta la fecha: utilizó MindManager para organizar en directo, mediante un esquema muy visual, su propio flujo de pensamientos e ideas.

Como resumen de lo mucho que se habló, me quedo con algunas de las píldoras que nos dejó Pisani. A disfrutar:

–        Las tecnologías de la información y comunicación han permitido romper el esquema de las redes jerárquicas tradicionales, generando una comunicación horizontal que permite ganar en rapidez y eficiencia al transmitir mensajes.

–        En las redes sociales online, lo importante son las conexiones, y no la posición jerárquica (aunque en mi opinión, se siguen generando jerarquías, pero eso sería para otro debate).

–        Las redes sociales tienen la capacidad de aglutinar o “enjambrar” a sus miembros, es decir, de conseguir que funcionen de manera perfectamente coordinada, como un enjambre de abejas.

–        El reto de las empresas ante las redes sociales no es participar en ellas, sino entender que, al hacerlo, renuncian a controlarlas.

–        Las redes sociales plantean un reto para el statu quo, porque al no costar nada comunicar, tampoco cuesta nada organizarse.

–        Parafraseando al fundador de Facebook, no se crean comunidades, sino que se dan herramientas a los usuarios para hacer lo que desean. En la misma línea, y citando a Seth Godin, hay que recordar que liderazgo es dar a la gente plataformas para dejar que expresen ideas que funcionan.

–        Hoy, la política no es local, sino viral.

–        Una propiedad emergente de la Web 2.0 es lo que Pisani llama “la alquimia de las multitudes”: en lo que hablamos hay “mucho de plomo, pero algo de oro”. Que tomen nota algunos gurús.

–        Otra propiedad de la Web 2.0 es el “tsunami de datos”: un exceso de información que permite, con las herramientas y métodos adecuados, llegar a anticiparse a los hechos. Pisani citó como ejemplos la forma en que funciona el sistema de traducción de Google, que aprende de los errores gramaticales de los usuarios en las búsquedas, y el servicio Google Flu Trends, que permite prever una epidemia de gripe a través de las consultas de ciertos términos de búsqueda en Google.

–        El uso inteligente de los datos mediante técnicas de minería o “data mining” llevan a Pisani a plantearse si no vamos a acabar con la ley de la entropía al ser capaces de anticiparnos a lo que va a acontecer.

–        Internet es un espacio de lucha; los internautas no pueden dar por sentado que no hay lugar para la privacidad. Tienen que luchar por sus derechos usando las herramientas que hay a su alcance.

–        La educación es el plano más reciente que están revolucionando las redes sociales.

–        Las redes sociales tienen un objetivo limitado por un tiempo limitado. Si logran su objetivo, pueden desaparecer. No tienen necesariamente que convertirse en instituciones.

Si todo esto ha despertado tu interés, puedes recuperar las dos horas de charla aquí.

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El medio no debería ser el mensaje

10 marzo 2010

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Siempre he pensado que Marshall McLuhan estaba muy equivocado. Todos los que hemos estudiado Comunicación, y buena parte de los que no, conocemos su popular afirmación “el medio es el mensaje”, que resume su fascinación por la evolución de los soportes culturales y la preponderancia que les daba sobre la propia información. A McLuhan, claro está, hay que entenderlo en el contexto de los años 60, donde revolucionó el mundo académico con su visión de los formatos electrónicos ante un público abierto y comprensivo a las teorías de la manipulación mediática (“el medio es el masaje”, se diría después).

Cuando antes decía que siempre he pensado en lo erróneo de McLuhan me refería a que nunca he considerado acertado pensar que es el soporte el que define el contenido hasta el punto de ser la información. ¿Es más relevante la información transmitida por un medio online que la que se puede encontrar en un medio en papel? ¿Da mayor credibilidad el soporte digital? ¿Es cierto que al lector le importa más el contexto que el contenido? En mi opinión, no. Otra cosa es que, ante las necesidades y las circunstancias concretas de los públicos en un momento dado (como el que vivimos), sea más adecuada y conveniente la transición a nuevos formatos que nos permiten ampliar las posibilidades en torno a la información e incorporar una posibilidad tan diferente, creativa y constructiva como la interactividad y el diálogo con los lectores. Estos pasan de ser receptores pasivos a actores que valoran y complementan la información, y eso tiene que ser bueno por fuerza.

Este desfase teórico tiene su motivo. El periodismo vive uno de los momentos más complejos, apasionantes y dramáticos de su historia. En los últimos meses, hemos asistido al cierre de numerosos medios, al despido de miles de profesionales (buena parte de los cuales, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que un ERE abarata los costes, eran profesionales veteranos… y más “caros” de mantener) y a la redefinición de modelos de negocio. Internet se vio como la amenaza primero, la causante de las desgracias después, y la solución posterior.

Dejando a un lado el debate sobre si hay que cobrar o no por los contenidos, me interesa el hecho de que los grandes grupos editoriales se hayan arremangado para jugar, con toda la decisión de la que son capaces ahora, la baza del mundo digital. El Mundo acaba de presentar Orbyt, su apuesta por los contenidos de pago en internet; El País y ABC se lanzan a fusionar, de alguna manera, sus respectivas redacciones en papel con las digitales; surgen nuevos medios en la Red, desligados de cualquier otra iniciativa previa sobre soportes clásicos… Pero hay algo que me falta.

Entre tanta interactividad, contenidos multimedia, integración con redes sociales, comunidades online, contenidos generados por los usuarios, periodismo ciudadano, agregación de noticias, blogs y valoración de contenidos, me falta escuchar que lo primero que tiene que dar sentido a todo es la calidad y la relevancia de la información. Sin buenos profesionales del periodismo que sostengan este gran armazón técnico, los medios se quedarán en un gran castillo de fuegos artificiales en el que importa más la apariencia estética que las historias que se cuenten. En medio de este escenario, corremos el riesgo -realidad en muchos casos- de que el periodista tenga que convertirse en un “profesional-para-todo” que tiene que controlar HTML, edición de vídeo y retoque fotográfico antes que saber informar y plasmar por escrito, en audio o en imágenes el fruto de su trabajo. Luego nos quejaremos de que leemos en todos los medios la misma información, de que el valor añadido sólo reside en si podemos o no enviar por Twitter un titular, y de que nadie está dispuesto a pagar por lo mismo a lo que puede acceder en abierto en otro medio. Natural. Yo creía que McLuhan estaba equivocado, pero lo veo reflejado en muchos proyectos. A ver si va a resultar que el bobo soy yo…

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